
En primer lugar, me disculpo por no haber tenido ganas de escribir nada desde el dia 24 de Mayo.
Ahora vuelvo al presente. Llevo desde el domingo revisando mi carnet de identidad, o DNI, como prefiere ser llamado, tratando de corroborar tanto el país como la ciudad en que nací....y no, me he dado cuenta de que esta última no es ni Sodoma ni Gomorra...aunque se parece. Del país mejor ni hablo.
Mi frágil mente no llega a aceptar el hecho de que la mayoría de seres que habitan mi ciudad, ultrainteligentes ellos, hayan hecho el sobreesfuerzo neuronal de dirigirse a depositar sus votos para dar apoyo a.... ¡el mismo partido que ha gobernado la ciudad hata el momento!. No, señores, no se sorprendan, es toda una sabia decisión tomada con tiempo, reflexión y... ALCOHOL, ¡¡¡UNA GRAN COGORZA DE GINEBRA DE LA BUENA !!!! (perdón, ¿se nota mucho la efusividad con que celebro semejante victoria? ) . Es lo que tiene llevar a cabo las elecciones un domingo....muchos de los votantes salieron el sábado noche y mira, fueron a votar como Dinio...confundíos... A pesar de todo es una buena decisión, nuestro reelecto alcalde se va a dedicar durante los próximos 4 años de su legislatura a quitarnos de en medio esas fastidiosas montañas que rodean nuestra ciudad y nos impiden ver las carreteras de los alrededores y, además, en su lugar colocará conjuntos de viviendas supermodernas y superasequibles....si te llamas Bill Gates o Amancio Ortega son más que asequibles. Pero no solo nos van a hacer ese gran favor, también nos van a poner dentro de la moda de tener campos de golf (no iban a ser todo viviendas, y que les obliguen a hacerlas V.P.O ). El golf, un deporte que en España es practicado por... ¿Severiano Ballesteros aún juega?... ¿y Sergio García sigue vivo?...pues eso. Al menos atraerá a los forrados de turno y los demás nos dedicaremos a mmm... sacarles fotos.
Ya me veo el futuro...apocalíptico. Todos los ciudadanos en plan zombie, cámara en mano y persiguiendo al famoso de turno, que huye despavorido ante tal cantidad de flashes... terrorífico. Y es que vivimos en un país de película.... y de peliculeros.